Mar García

 

Cuando apareció un día Inma hablándome de Saama pensé «joder otra terapia más que se cree la panacea”.
Mi padre llevaba un tiempo enfermo y murió. E Inma volvió a entrar a clase un día pletórica como nunca la había visto desde que la conocía, contando su formación y experiencia con Saama, y de repente surgió un pensamiento que se exteriorizó, empujado esta vez sí por la razón de mi ser, ese sentir verdadero que no tiene prejuicios… QUIERO QUE ME MUESTRES LO QUE ES SAAMA. Mi asombro iba creciendo, tumbada en esa camilla no he conocido técnica tan completa que busque, remueva y pueda mejorarnos y ayudarnos en tantas cosas, llegando a tal punto que ayude a los presentes y a los que no vemos pero si sentimos, mi padre me pudo dar las gracias por todo lo que le había cuidado.

Y yo le doy mil gracias a Inma y al Saama por esta gran experiencia.

Mar García, humilde y atípica profesora de yoga.